viernes, 28 de abril de 2017

La Glosa Dominical de Gérminans

HISTORIA DE DOS FRACASADOS: UNO MÁS EL OTRO
Es la mañana de Pascua. Por un camino tortuoso, dos hombres de mediana edad, van rápidos girando los hombros a Jerusalén, cuyas alturas cada vez desaparecen más detrás de las otras que siguen con ondulaciones de cimas y valles continuos. Hablan entre ellos. Dirección Emaús. En aquel mismo día y en aquella misma tarde eran muchos los discípulos desanimados, encerrados en sus casas o en el viaje de regreso de Jerusalén después de la fiesta de Pascua. Tenían la sensación de que todo un mundo se había desmoronado y se hubiesen despertado amargamente después de un sueño demasiado hermoso. Todo parecía acabado. Años de esperanza y entrega, años de prodigios que auguraban magníficos triunfos, años de fe y espera, de dulzura y luz. Aquellos dos tipos debían ser de aquellos que dejan espacio para los ideales en su corazón. Para ellos aquella muerte está teñida de fracaso. Así debían ser aquellos dos pabilos humeantes que el Maestro estaba dispuesto a reavivar.
Jesús se les acerca con mucha delicadeza. Ellos van de camino, sumidos en la tristeza, la soledad, dialogantes y necesitados de ayuda. Sin estruendos ni golpes de escena, silenciosamente, les alcanza a lo larga del camino que estaban recorriendo. Ellos vieron su sombra, se dieron la vuelta, les seguía. Tenía el aspecto humilde y común de un caminante que alarga el paso para no caminar solo. Les alcanza. Es un Jesús velado bajo la apariencia modesta de un pobre caminante. Ellos no lo reconocen. Se les acerca en la hora de la tristeza: es una regla de su conducta. A la Magdalena se le apareció mientras lloraba, a los Once mientras estaban tristes y alterados cerca del lago después de una noche de pesca infructuosa, a Tomás en la hora de la incredulidad. Ellos son sólo dos: a partir de ahora serán tres.

jueves, 27 de abril de 2017

El rendez-vous palaciego de Mons. Omella al poder civil

Esas cosas pasan. Y es un gota a gota que nos va calando hasta los huesos. La jerarquía eclesiástica, fiel a su alcurnia, tan educada, tan mirada y remirada con el poder civil, tan cuidadosa de no pisar callos: aunque todos ellos, individual y colectivamente, se hagan pis sobre nuestras creencias, nuestros valores y nuestros símbolos. Por eso, por razones de altísima política, no pudieron faltar en el Palacio de la Generalidad de Cataluña para la bendición de las rosas de San Jordi, las dos máximas figuras eclesiásticas de la ciudad: el Cardenal emérito Sistach y D. Juan José Omella, el Arzobispo. Sin ellos hubiese quedado deslucida la fiesta. ¡Menudo desdoro! Y al fin y al cabo, si hasta hay una pastoral para presos, para militares (en Colombia dio mucho que hablar la pastoral de los sicarios) y para otros colectivos, ¿por qué no va a haber una pastoral para los enemigos declarados del cristianismo y de la cristiandad?  
Y entretanto (bueno, la víspera del gran día), un cura de a pie, que ejerce su apostolado entre gente dicen que singular, iba acompañándoles en la manifestación por la libertad religiosa y contra la cristianofobia (de todo género de fobias, líbranos Señor). Por dar la nota. Y allá que se fueron con su Cristo desde la catedral a la plaza de los dos palacios: el de la Generalidad y el del Ayuntamiento de la Colau. Mientras los unos se esfuerzan en confundirse con el paisaje y hermanarse al enemigo, los otros, que mire usted… Pero la libertad tiene sus detractores: dentro y fuera.  

miércoles, 26 de abril de 2017

¿Se extinguen los progre-eclesiales en Mataró?

En la foto principal conferencia organizada por Cristians del segle XXI de Mataró, en pequeño, el cartel de conocatoria y el libro del último conferenciante
El grupo de cristianos progresistas de la parroquia de Sant Josep de Mataró liderados por Ramon Salicrú y amistades y agrupados en la entidad Cristianisme segle XXI. Mataró organizó  este pasado lunes la conferencia ¿Se extinguen los órdenes religiosos?
Más allá de las teorías del conferenciante Josep Roca Trescents, reflejadas en el libro que lleva el mismo título que la ponencia, lo que sí está claro es que si eres congregación religiosa y les sigues las gracias, seguro que te extingues. Un ejemplo es la partida en 2016 después de más de 150 años de presencia en Mataró, y sin ni una Misa de acción de Gracias, de las Misioneras del Corazón de María del P. Masmitjà de Olot. Religiosas que invitaban al excura Quim Cervera a presidir la Eucaristía en la basilical de Santa María que cada año celebraban con todo el alumnado del centro escolar una vez al año.

martes, 25 de abril de 2017

Omella: (sobre Taltavull) "A ver cuando acaba este trajín de ir y venir de Barcelona a Mallorca y de Mallorca a Barcelona"

Omella, acompañado de Sistach y Taltavull en el claustro de la Catedral después de la Misa Crismal
No estuve en la Misa Crismal del martes 11 de abril, pero algunos sacerdotes que asistieron me han comentado la celebración que no tuvo nada reseñable más allá de la simpatía habitual de nuestro actual arzobispo, que contrasta con la apatía de su antecesor, también presente en la ceremonia. No estuvo Don Joan Godayol, ya que me consta que no son buenas las relaciones entre ambos prelados, y no sólo con el titular de la diócesis, en Roma le tienen bien copiada la matrícula a este obispo provocador y tramposo.

Lo que más me han comentado los sacerdotes presentes son las palabras que dijo Don Juan José cuando ya en el claustro de la catedral, pronunció la declaración protocolaria prevista al final de la Misa Crismal,  sobre la importancia del acto y de los óleos bendecidos y consagrados.  Cuando el arzobispo leía esas palabras indicando que él había presidido la celebración, acompañado del arzobispo emérito y del obispo auxiliar, volvió a salirse del guión para decir espontáneamente, dirigiéndose a Don Sebastià, más o menos estas palabras, delante de todo el mundo: "A ver cuando se acaba tanto trajín de Barcelona a Mallorca y de Mallorca a Barcelona".

lunes, 24 de abril de 2017

Un abad nacionalista e impertinente

El abad de Poblet, Octavi Vilà
A pesar del simbolismo que encierra ser el panteón real de la Corona de Aragón, el monasterio de Poblet jamás llego a concitar significados efluvios nacionalistas. Fuese por la decidida y manifiesta intervención de Franco en devolver a sus sepulcros los restos de Jaime I el conquistador y otros reyes de Aragón o por la determinación del presidente Tarradellas de legar su archivo al cenobio cisterciense, en evidente (e intencionada) discriminación de Montserrat, de cuyo protagonismo político abominaba desde los tiempos del Abad Escarré, el monasterio tarraconense no gozó del pedigrí catalanista que ostentaba, casi en exclusiva, la abadía montserratina.

Así sucedió con sus dos últimos abades. El primero, Dom Maur Esteva (1970-98), a pesar de ser hijo de la época post-conciliar y de sus afinidades catalanistas, se entusiasmó tanto con la idea de Tarradellas que dejó aparcadas sus inclinaciones mientras ostentó el cargo abacial. Su sucesor, el aragonés José Alegre Vilas (1998-2015) se comportó con una neutralidad exquisita en el tema nacionalista, mientras duraron sus 17 años de mandato hasta que tuvo que renunciar por motivo de edad. 45 años de asepsia que se corresponden con un período de tiempo especialmente convulso en Cataluña, en el que la asepsia no ha gozado de preponderancia alguna. Sin embargo, esa tónica se ha roto desde la elección de Octavi Vilà Mayo en diciembre de 2015.

domingo, 23 de abril de 2017

Los curas, los frailes y las monjas también rezan

La verdad es que cada vez es más difícil encontrarse con curas, frailes y monjas que “también” rezan. El activismo los ha transformado de tal modo que, pobres, ya no les queda tiempo para rezar. Me cuesta imaginarme rezando a sor Caram, a sor Molins o a sor Forcades, “monjas con discurso propio”, que dice La Vanguardia. Su “apostolado” mediático posiblemente no les deja tiempo para eso. Lo más importante para ellas es servir a su original discurso, entregándose a él en cuerpo y alma. Y esos discursos con el activismo frenético que los acompaña, no dejan tiempo para la oración. Y qué decir de las que son de clausura y deberían rezar en comunidad. Éstas, tan absorbidas por el mundo, difícilmente encontrarán tiempo y recogimiento para sus rezos.
Ni me imagino tampoco rezando a esos curas tan creativos y tan imaginativos que hacen de la misa una cosa muy suya; sin nada que ver con los cánones, por supuesto; sin nada que ver con lo que entendemos por misa la mayoría de los católicos. Son sus misas de diseño, con las que tienen la oportunidad de actuar y lucir su originalidad. No consigo imaginármelos rezando. No, no los veo.

viernes, 21 de abril de 2017

La Glosa Dominical de Gérminans

TOMÁS Y AQUEL CRISTO QUE SIEMPRE LLAMA DOS VECES
Contemplado con mirada mezquina, aquella noche Tomás tomó las de Villadiego a pesar de aquella promesa que manifestaba su disposición a hacer cualquier cosa por el Maestro. Días en los que se prometía gozo y júbilo, milagros y consuelos. Pero los días de la verdad fueron los que para él se convirtieron en vergüenza, de Gólgota y derrota, de decepción y frustración. ¿Quién hubiera osado pensar en un final tan ignominioso para aquel Rabbí tan aclamado en los días de la predicación y de la notoriedad? Apesadumbrado por la vergüenza: así me imagino a aquel discípulo que se convertirá en proverbio, aquella alma aturdida y confundida.
Fue un hombre que esperaba, amaba, soñaba, imaginaba: el hombre de los tiempos conjugados en pretérito imperfecto, el tiempo de la desilusión y de la quimera, de los malentendidos y de los aturdimientos, de la necedad perdida y de las excusas hasta el umbral de casa. Como Judas, justo a mi lado: tanto como para enfadarse por aquel final ignominioso.